domingo, septiembre 10, 2006

Periodismo






El otro día cogí un taxi para ir al trabajo. Como buen taxista, iba escuchando la COPE, y ante un comentario mío (ay madre, esta lengua mía que nunca puede quedarse dentro de la boca) el señor comenzó una diatriba a favor de la COPE, diciendo que era el único medio en el que se podían escuchar las noticias, porque era el único medio en el que radiaban las noticias de verdad (entendí que lo que quería decir es que todos los demás están censurados por el gobierno); el buen hombre decía que había que empezar a decir las verdades, y que en la cadena de los obispos por fín se contaba lo que de verdad pasa en el mundo, y como ejemplo me puso el de los terroristas islamistas que se "explotaron" en el piso de Leganés. El buen hombre, insisto, decía que eso no había sido un suicidio, que los islamistas, a menos que se vuelen para matar gente, no se suicidaban porque lo tenían prohibido por su religión. No quise preguntar cual era su teoría sobre lo que "de verdad" ocurrió, no fuera que mi cara se tornara de blanca-incrédula a morada-incrédula (de hecho creo recordar -ay esta memoria- que solté algo como "hay que ver como está el país" o algo parecido).

Hay dos opciones: o este buen señor, insisto, es un reputado estudioso del Islam dedicado en sus ratos libres al taxi, o este es el tipo de noticias que radian desde la Cadena COPE. Y entonces miro el blog de Martinez Soler y me encuentro con ésto. Y me planteo dos conclusiones: hice bien no habiéndome hecho periodista... y no vuelvo a abrir la boca en un taxi.

3 Comments:

Blogger aturdido said...

Mejor cambiar de tema y hablar de fúrbol (poner a parir a Luis y a Raúl puede suscitar unanimidades) o despotricar contra la inmigración. Al menos así tenemos asegurado llegar al fin del trayecto sin sobresaltos.

13:14  
Blogger Estefanía said...

La única vez que oí a Jiménez Losantos fue en un taxi, en Zaragoza. No daba crédito. Tanto, que no recuerdo nada del trayecto entre la estación del AVE y mi destino. Recordé entonces el comienzo de la película Hotel Rwanda, donde narran como un "alterado" locutor de radio utiliza las ondas para llamar a las revueltas que dieron lugar a uno de los mayores genocidios de la era moderna.
Todavía sigo sin recordar nada de Zaragoza.

11:12  
Blogger Jugando a ser pez said...

Es una buena analogía (no confundir con logia, que es otra cosa). Este señor nos quiere llevar a una guerra civil mediática y quien sabe si a algo más. La conspiración para derribar al centro reformista desde dentro ya está en marcha. Hagan sus apuestas.

00:12  

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